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Tanta revolución tendría que acabar tarde o temprano plasmada
en uno de esos cachos de policarbonato con un agujero en medio. Me lié
la manta a la cabeza y este verano pasado me metí a hacer un disco
por medios propios. Originalmente no iba a ser algo más que puramente
documental,
sin más pretensiones que juntar seis o siete canciones que tenía
por ahí, hacer unas cuantas copias y regalarlas entre amigos y familiares.
Pero una cosa fue llevando a la otra, y al final cogió tintes de producción
seria. Como diría un amigo, "From Lost To The River", o sea,
de perdidos al río...
Pero no todo podía ser tan fácil. Así como en la grabación
pude disponer de un importante despliegue de medios técnicos y colaboraciones de excepción, el presupuesto
total para hacer el disco (que ascendía a todo lo que había recaudado
ese verano tras conciertos y kilómetros) se esfumó antes de llegar
a la mezcla. Me puse en contacto con un amigo para mezclarlo en ratos libres
en su estudio haciendo que se involucrara en el proyecto, y a principios de
Noviembre llegué con todas las sesiones para terminar con todo en
un par de semanas...
Ese par de semanas acabaron convirtiéndose en casi dos meses de
tira y afloja que al final no llegaron a buen puerto por diferencia de
criterios. No me gustó el resultado final, y tras las Navidades
me propuse mezclarlo en casa con la ayuda de otro amiguete, pero claro,
como decía Arsenio non todo vai ser fútbol...
y entre que conseguí el material necesario para hacerlo, aparcaba
el proyecto, terminaba encargos de otra gente para pagar mis deudas, retomaba
el proyecto, me metía en más deudas, hacía la página,
atendía a mi novia, y otros tantos menesteres... pues ya estábamos
en Mayo.
Próxima estación: Londón
Después de tanto tiempo con esto del disco entre manos ya iba siendo
hora de acabarlo. Necesitaba algo que le diera el último empujoncito
a la grabación, que dejara el producto final a la altura de las circunstancias,
que pusiera al proyecto una fecha de finalización, y si además
servía para poder atraer la atención de medios y discográficas
a la vez, pues mejor que mejor. Con esto en mente, pensé en comprar un
Kinder Sorpresa, pero sólo daba tres deseos. Para atajar ese problema
compré dos, y ahora en vez de seis deseos tengo una figurita de un cochecito
y de un payaso de plástico. Aunque con eso ya podía dar por satisfechas
todas mis pretensiones artísticas, la verdad es que le hacía poca
justicia al disco, lo cual me vino a explicar simple y llanamente que para terminar
esto hacía falta más que un par de huevos... Teniendo en cuenta
todas las espectativas que se estaban generando tras casi nueve meses de gestación,
sólo había una manera de hacerlo: por todo lo alto. Y esa
fue precisamente la solución.
El sábado 22 de Junio me fui de excursión a Londres con
las mezclas finales de "Sin Mirar Atrás" bajo el brazo
para masterizarlo ese mismo lunes en los legendarios estudios Abbey
Road. El responsable del proceso fue Steve
Rooke, ingeniero que entre otras cosas se ha encargado de masterizar
las ya clásicas ediciones remezcladas del Imagine
de John Lennon y del Yellow Submarine de The
Beatles, además de haber trabajado antes para gente como Paul
McCartney, Queen, Oasis, Roxy Music, Stevie
Wonder, Texas, Pet Shop Boys, Marillion, y un
largo etcétera de artistas internacionales... y si a ellos les
vale, creo que yo tampoco le voy a hacer ascos.
Finalmente, cuatro días despues pude dar por terminada la maratoniana
grabación del disco. Ahora queda buscar alguien que lo quiera editar,
pero eso ya es otra historia...
(*) Cambio de Planes aparece por cortesía de Verbatim Home Recordings
También disponible en discos TDK, Memorex, Princo, o el que pille...
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